La faloplastia es la técnica quirúrgica que permite la reconstrucción de un falo (pene). Para conseguirlo se utiliza tejido de otras partes del cuerpo, comúnmente piel y grasa del antebrazo, aunque también se puede utilizar, entre otros, tejido del muslo o del abdomen.
Este neopene presenta un aspecto muy anatómico, permite la micción bípeda (orinar de pie) y presenta sensibilidad táctil y erógena. Es importante aclarar que para mantener relaciones sexuales con penetración se necesita de una prótesis, que deberá ser implantada en un segundo tiempo quirúrgico.
La técnica de la faloplastia utiliza tejido de otras partes del cuerpo, habitualmente piel y grasa del antebrazo. Con estos tejidos el cirujano puede recrear un pene de dimensiones anatómicas que, una vez modelado, se transporta a su posición final. Una vez allí, gracias al avance de la microcirugía, se procede a la sutura de las arterias y venas, que aporta la sangre y los nervios, con el objetivo de tener sensibilidad táctil y erógena. Para prolongar la uretra en los primeros centímetros, el cirujano utiliza un tejido de la pared anterior de la vagina (con una longitud aproximada de unos 5 centímetros y una anchura de 2 a 3 centímetros) y un colgajo realizado con la piel del labio menor. Después se sutura con la uretra previamente creada en el falo.
Durante la misma intervención, los labios mayores son movilizados dorsalmente y unidos en la línea media para formar un nuevo escroto. Una vez realizada la bolsa escrotal, se colocan implantes testiculares de siliconas. La implantación de las prótesis testiculares se puede realizar durante el mismo acto quirúrgico o ser pospuesta a una segunda intervención en función del criterio quirúrgico.
Para realizar la faloplastia, se ingresará el mismo día de la cirugía. Durante las horas previas a la intervención, nuestro equipo te realizará los controles necesarios. La faloplastia se realiza siempre bajo anestesia general y suele durar de 10 a 12 horas.
Para conseguir sensibilidad erógena en la faloplastia, el cirujano anastomosa un nervio del clítoris a uno de los nervios del neopene y, paralelamente, al propio clítoris que permanecerá enterrado debajo del falo.